
Llevamos tiempo hablando de política y reflexionando acerca de cómo son las cosas y cómo deberían ser. Más allá de meadas fuera de tiesto y de propuestas variopintas, me gustaría dar mi particular punto de vista de lo importante: Lo que estamos viviendo y debemos cambiar. Veremos qué sucede. Un saludo.


La tira de esta semana (¡sí, hemos vuelto!) es, más que una tira, una reflexión en voz alta acerca de la metamorfosis vital de un individuo sumido en el caos de una sociedad caduca y putrefacta, de una era carente de todo sentido y referentes morales o éticos. En otras palabras, una chorrada como un templo. ¡Salud!

Antes de nada, creo que merece la pena que os pida disculpas por todo el tiempo que he estado sin publicar. Las razones por las cuales no he podido (muchos pensarán que no vienen a cuento, y tendrán razón) son variopintas y de todos los colores, así que paso de justificarme. Así de chulo soy. Y como ya estamos metidos casi de lleno en campaña electoral, qué mejor que hablar un poco más de la fauna que alimenta los telediarios estos días. Que aproveche.
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